martes, 12 de mayo de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
Historia
de España. Toma de Cáceres al Islam
Los últimos años
del reinado de Alfonso IX de León fueron muy fructíferos para la Reconquista. Tras
muchos años de inacción, la victoria cristiana en Las Navas de Tolosa
(16/07/1212) propició que el rey leonés decidiera continuar la lucha. El primer
paso fue cruzar la frontera del Tajo, algo que se produjo en 1213, con la toma
del puente romano de Alcántara. Aunque poco más se hizo entonces porque Alfonso
IX tenía miedo de que su suegro, Alfonso VIII de Castilla, le atacase si
desplazaba sus tropas, pero el peligro desapareció en 1214 con el fallecimiento
de éste.
Tiempo después la
fortaleza y el puente de Alcántara fueron otorgados al control de la Orden de Alcántara, una
organización religiosa y militar de nueva creación que se constituyó allí,
conformándose como uno de los pilares básicos de la reconquista y colonización
de los nuevos territorios.
La siguiente
campaña fue en 1218. Aquel año el monarca leonés lideró una expedición a
tierras musulmanas con la que llegó hasta las orillas del Guadalquivir,
tratando de explorar y aún quebrantar la retaguardia musulmana. Cáceres fue
atacada; no obstante, la ciudad estaba bien defendida y, tras un asedio de tres
meses y medio los ejércitos cristianos tuvieron que retirarse. Pero Alfonso se
tropieza en su camino con un nuevo escollo: Portugal ansía conquistar aquellos
mismos territorios al Islam. Todo queda resuelto el 13 de junio de 1219 en el
que se llega a un acuerdo con los portugueses.
En 1221 los caballeros
de la Orden de
Alcántara atacan y consiguen rendir la ciudad de Valencia de Alcántara, pero
fracasan al intentar la toma de Cáceres. El rey volvería, sin éxito, a asediar
la ciudad en los años 1223, 1225 y 1226, aunque tomó la mayoría de las poblaciones
de la zona. Tanta insistencia venía derivada de la importancia que tenía esta
ciudad tanto en la defensa del reino musulmán de Badajoz como en el control de la Vía de la Plata , denominación de la
calzada romana que unía Astorga con Mérida, y ahora espina dorsal del reino de
León.
Desde más de un
siglo antes, y temiendo el avance de los cristianos, Cáceres se había
fortificado con una sólida muralla (ver foto), algo que no bastó para evitar
que Alfonso IX la tomara el 23 de abril de 1227. Esta vez entrar allí fue
incluso fácil. El cronista leonés no da datos, pero el musulmán dice que un
cristiano infiltrado, que convivía allí con una morita, fue el que les abrió
las puertas.
Cáceres fue desde
su reconquista una ciudad libre, no de señorío, sometida directamente a la Corona , que elegía sus
propios regidores y enviaba representantes con voz y voto a las Cortes, en la
que coexistían iglesias y mezquitas y palacios árabes y cristianos, convivencia
que duró por siglos. Y en la actualidad, el cuyo casco antiguo de Cáceres ha
sido declarado Patrimonio de la
Humanidad por su carácter monumental.
Como la toma de la
ciudad fue un 23 de abril, fiesta del caballero señor San Jorge, este santo fue
escogido como patrono de Cáceres. Y en tal fecha se celebran grandes fiestas,
que este año parece que han contado además con la presencia de muchos
visitantes, al celebrarse unas jornadas de degustación del vino y del jamón de
la zona. Para que se vea que ellos no son musulmanes.
domingo, 19 de abril de 2015
Me
gusta el Museo del Prado. Van Der Weyden (2)
En la exposición
de Rogier Van Der Weyden en el Museo del Prado de Madrid podemos ver estos días
las mejores obras de este pintor:
1.- El Calvario de
Scheut. Excepcional cuadro recién restaurado.
2.- El Tríptico de
Miraflores. Muestra tres momentos de la vida de la Virgen , encargo del rey
Juan II de Castilla y León, que quería usarlo en un altar portátil, pero que
luego cedió a la Cartuja
de Miraflores de Burgos (año 1445). Consta de tres partes en las que aparece la Virgen con el Niño, la Piedad y una escena en la
que la Virgen
comprueba que se ha producido el milagro de la Resurrección. Tan
gran éxito tuvo la obra que el taller del autor tuvo que hacer cuatro copias
que hoy están en los mejores museos del mundo. Igualmente Isabel la Católica , hija de don
Juan II, gustaba mucho del cuadro, y encargó a su pintor favorito, Juan de
Flandes, una copia tan buena que hoy podemos verla, aunque incompleta, en el
Metropolitan Museum de Nueva York. Pero tras 400 años presidiendo la sacristía
de la Cartuja ,
los malvados franceses llegaron allí en 1808. Y uno de sus generales, Jean
Barthélemy D'Armagnac, vio la obra, le gustó y se la llevó “por la cara”. O
sea, que la robó, sacando por ella una jugosa cantidad de dinero al subastarla
en la casa británica Christie’s en el año 1836. Pasó luego por las manos de la
monarquía holandesa y finalmente acabó en la Staatliche Gemäldegalerie ,
o Galería Nacional de Berlín, donde hoy en día se conserva. Y si esperamos que
nos la devuelvan alemanes o franceses, vamos dados. Menos mal que nos la han
prestado para esta exposición.
3.- El Altar de
los Siete Sacramentos. En el panel de la izquierda muestra el bautismo, la
confirmación y la confesión. En el central, con la crucifixión en primer plano,
la eucaristía. Y a la derecha, el orden sacerdotal, el matrimonio y la
extremaunción. Se expone en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes y sirvió
de inspiración para otro tríptico famoso que también forma parte de la
exposición, traído a España desde Flandes en tiempos de Felipe II.
4.- El
Descendimiento. El azul del manto de María, que cae desmayada en brazos de San
Juan al ver el cadáver de su hijo, es uno de los lapislázulis más puros
empleados en todos los tiempos. Las figuras de Cristo y María yacen en posturas
paralelas para manifestar su doble pasión. Ver foto. Esta obra maestra,
realizada en torno a 1435, fue un encargo para la iglesia de Nuestra Señora de
Extramuros de Lovaina (Bélgica). Un siglo después, la hermana del emperador Carlos
I, María de Hungría, por un elevadísimo precio consiguió adquirirla,
vendiéndola luego a su sobrino Felipe II. Y cuando venía para acá, el barco en
el que viajaba naufragó, pero el embalaje era tan perfecto que la tabla flotó y
pudo ser salvada sin apenas daños. En 1564 se instaló en la capilla del palacio
de El Pardo y en 1574 pasó a El Escorial, aunque el padre prior del monasterio
criticó la obra, porque ver a la
Virgen desmayada y por los suelos le pareció una
irreverencia. En El Escorial seguía cuando empezó la guerra civil española
(1936-39). La pintura se la llevó de España el gobierno republicano, que quería
sacar una pasta vendiéndola, pero estando en Ginebra los abogados de Franco
pudieron impedir la subasta in extremis. Regresó en 1939, siendo incluida en la
colección del Museo del Prado, donde permanece hoy en día.
5.- La Virgen con el Niño, Madonna
en Rojo, o Virgen de Durán. Denominada así por su último dueño, el aristócrata
Pedro Fernández Durán quien la legó al Museo del Prado tras pasar por las manos
de múltiples coleccionistas privados. Esta Virgen se convirtió en el icono
perfecto, adoptado como ejemplo por todos los maestros flamencos y españoles de
su época, que pintaron muchísimas vírgenes.
La azarosa vida de
estas obras deja muy claro el valor que siempre se les ha atribuido. Felipe II,
gran coleccionista del mejor arte, hizo no poco por hacerse con ellas,
haciéndole de paso no poco favor al actual proyecto de atraer a España ese
turismo de calidad que tanto necesitamos. Son una maravilla. Y ahora, por
primera vez en la historia, están reunidas y podemos verlas. Es una exposición
que nadie puede perderse, pero, ¡ojo al dato!: se clausura el 28 de junio del
presente año.
domingo, 12 de abril de 2015
Me
gusta el Museo del Prado. Van Der Weyden
El Museo del Prado
acoge estos días una exposición temporal dedicada a Rogier Van Der Weyden, un
pintor de la escuela de los primitivos flamencos.
Rogier Van Der
Weyden nació en 1399 ó 1400 en Tournai, perteneciente entonces al condado de
Flandes, y actualmente a la zona francófona de Bélgica. Su nombre en origen era
Rogier De La Pasture ,
entrando primero a trabajar como aprendiz en el taller de Robert Campin,
pasando luego a pintar en Lovaina y en Bruselas, donde cambia su apellido
francés «De La Pasture »
por el flamenco «Van Der Weyden»”, esto es, se flamenquiza.
Rápidamente
adquirió gran fama, siendo nombrado pintor oficial de las ciudades de Lovaina y
Bruselas. Y según la crónica de la época, sus cuadros “engalanaron las cortes
de todos los reyes” de Europa. En 1450 fue a Roma para ganar el Jubileo, y se
quedó algún tiempo en Italia, pero no le agradó lo que vio. Falleció en
Bruselas el 18 de junio de 1464, siendo enterrado en su catedral.
La obra de Van Der
Weyden que le hizo más famoso fueron las cuatro enormes tablas alegóricas de la Justicia para el Salón
Dorado del Ayuntamiento de Bruselas, que fueron destruidas en 1695 entre
guerras y revoluciones.
Ahora, con motivo
de la exposición, se ha llevado a cabo la restauración de una obra suya excepcional:
“El Calvario”. Y el Museo del Prado, que de pintura sabe un montón, no se corta
con los elogios: "una de las mayores obras de arte que ha visto jamás el
mundo". Casi nada. Y de su autor, el Museo dice que es "uno de los
mejores pintores" de la historia. Pues no seré yo quien lo discuta.
El citado cuadro
de “El Calvario” fue un regalo de Van Der Weiden a la Cartuja de Scheut de
Bruselas, al entrar allí como religioso su hijo Cornelio. Nuestro rey prudente,
Felipe II, no dudó en comprarla, aunque “nos” costó una pasta. Situada primero
en el Palacio de Valsaín (Segovia), pasó luego al Monasterio de San Lorenzo de
El Escorial el año 1574.
Para esta gran
composición, de 3,24 por 1,94
m y más de 200 kg de peso, el pintor utilizó catorce
gruesos paneles de roble Báltico, sujetos con una estructura débil, que ahora
ha habido que reforzar. En cuanto a la pintura, los paños de la Virgen y de San Juan han
recuperado el blanco original con el que eran descritos por los autores
antiguos, ligeramente oscurecidos porque en el incendio de 1671 recibieron algo
de humo.
Hace más de tres
años que 'El Calvario', propiedad del Patrimonio Nacional, fue descolgado del
Escorial para iniciar su proceso de restauración, que ha sido realizada por un
equipo dirigido por José de la
Fuente , del Museo del Prado, en estrecha colaboración con
Loreto Arranz, del Patrimonio Nacional. Ver foto.
Ello ha permitido
que, después de una azarosa vida de más de cinco siglos, podamos contemplar hoy
una obra que "emociona por su hermetismo, belleza y pasión". Tras su
exhibición en El Prado, la pintura volverá a ocupar un lugar privilegiado, como
icono de la colección de Felipe II, en un emplazamiento especial dentro de las
salas capitulares del Monasterio de El Escorial.
lunes, 16 de marzo de 2015
COMIDA SEMESTRAL EN......ARANJUEZ
El pasado 10 de marzo nos fuimos a comer a la Real Villa de Aranjuez.
Grupo de amistad, visita cultural por las joyas de nuestro Patrimonio Nacional que se encuentra en esa ciudad, comida agradable al lado del Tajo.....como no en El Rana Verde para recordar épocas pasadas y las travesías con el 600 por ese bonito paraje, y finalizar con un recorrido en el trenecillo turístico por los bonitos jardines Reales de Aranjuez.... ¡¡¡ Que somos mayores....!!!!
Sirva esta muestra fotográfica y breve reseña de muestra hasta disponer de la definitiva y "oficial" de la reunión, así como las muestras del concurso fotográfico que se propuso.
QUE GRAN DIA, QUE BONITA CIUDAD, QUE MARAVILLOSAS GENTES NOS JUNTAMOS
domingo, 8 de marzo de 2015
Historia
de Inglaterra. Ricardo III
Ricardo III ha
pasado al recuerdo como uno de los peores reyes de Inglaterra y aun de Europa.
Un asesino, además de un déspota odioso, al menos así lo presenta William
Shakespeare en una de las obras de teatro, escrita hacia 1591, que este autor
dedicó a la historia de Inglaterra.
Ricardo III había
nacido el 2 de octubre de 1452 en el castillo de Fotheringay
(Northamptonshire), siendo investido rey con 31 años de edad, y muriendo en
acción de guerra dos años después. Último monarca de la Casa de York (heredera de los
Plantagenet), su derrota y muerte en la batalla de Bosworth (Leicester) el 22
de agosto de 1485 supuso el fin de su dinastía y el advenimiento de los Tudor.
El nació como el
octavo y último hijo de Ricardo, duque de York, y de Cecilia Neville. La
tradición afirma que era un hombre deforme, jorobado y cojo de nacimiento,
además de ambicioso, cruel y sin escrúpulos. Vivía en el campo, y cuando su
padre y su hermano murieron en la
Guerra de las Dos Rosas, Ricardo quedó bajo la tutela de su
tío, el conde de Warwick, cuya intervención sería fundamental para deponer al
rey titular Enrique VI y coronar a Eduardo IV, el hermano mayor de Ricardo.
Entonces, Ricardo fue nombrado duque de Gloucester y adquirió un enorme poder.
Tras la muerte de
Eduardo IV, el 9 de abril de 1483, los hijos del rey difunto, Eduardo, príncipe
de Gales, de 12 años y Ricardo, duque de York, de 9, eran los siguientes en la
línea de sucesión. Ricardo fue nombrado Lord Protector de los jóvenes. Y aquí
empieza la parte más siniestra del caso, porque a los niños les hicieron
desaparecer, así como a los miembros del Parlamento que se oponían a que
Ricardo fuera coronado rey, y también a una serie de damas que estaban al día
de los hechos. Una vez borradas las pruebas, Ricardo fue coronado en la Abadía de Westminster el 6
de julio de 1483. Claro que antes Ricardo ya había liquidado a sus hermanos que
le precedían en la línea de sucesión.
El pueblo y la
nobleza estaban indignados, y una rebelión armada lo tumbó en la batalla de
Bosworth, luchando sin casco ni caballo, por haberlos perdido en la refriega.
Una vez muerto, alguien lo recogió y llevó en un caballo a Leicester, con los
pies colgando a un lado y la cabeza al otro, siendo presentado desnudo a la
furia popular antes de que los frailes franciscanos (entonces llamados frailes
grises) se hicieran cargo del cuerpo y lo enterraran discretamente en su
convento.
La localización
exacta de su sepulcro se había perdido tras 500 años de construcciones en la
zona, ya que el convento fue destruido como todos cuando la expulsión de los
frailes de Inglaterra. Sin embargo, en el verano de 2012 fue encontrado su
esqueleto bajo un estacionamiento municipal de Leicester, donde se hallaba el
convento de los franciscanos; él fue finalmente identificado por un equipo de
arqueólogos liderado por Richard Buckley como perteneciente al monarca, “más
allá de cualquier duda razonable”, según dijeron.
Terminado el
trabajo de los expertos, el próximo día 26 se piensa llevar a cabo un
solemnísimo funeral en la catedral de Leicester por el alma de Ricardo III,
previo a su subsiguiente sepultura. Y es que los ingleses son muy suyos y muy
patriotas, y van a enterrar a Ricardo III con los honores que corresponden a un
rey, aunque sea con 529 años de retraso, y con independencia de que él nada
habría merecido.
domingo, 1 de marzo de 2015
Historia
de la Iglesia. San
Juan Cancio
San Juan Cancio
(también llamado Jan Kanty) fue un profesor universitario polaco, canonizado
por la Iglesia ,
y venerado como patrón de Polonia, junto a San Jacinto y San Estanislao. El
había nacido en Kety, cerca de Auschwitz, diócesis de Cracovia, el 23 de junio
de 1390, y siendo todavía muy joven se ordenó sacerdote, pasando a realizar
estudios universitarios, y tras doctorarse en teología fue nombrado profesor de
la universidad de Cracovia.
Pero la enemistad
con otros profesores llevó a que fuera expulsado de allí y nombrado párroco de
Olkusz, una aldea lejana. En aquel lugar se hizo querer tanto que el día que lo
trasladaron otra vez a la capital todo el pueblo lo acompañó entre
demostraciones de gran afecto.
Nuevamente en la
universidad de Cracovia fue nombrado profesor y decano de filosofía, y estuvo
enseñando las Sagradas Escrituras durante muchos años. Pero su contribución más
importante fue al mundo de la física, en el que, colaborando con Jean Buridan,
introdujo el concepto de “ímpetus” o energía cinética, función de la masa y de
la velocidad del objeto en movimiento. Ello le hace precursor directo de
Copérnico, Galileo y Newton.
Movido por la Fe se marchó como peregrino a
Jerusalén, donde quería sufrir martirio de mano de los musulmanes, pero volvió
sano y salvo. Y en Polonia era conocido por su humildad y buen humor, viviendo
en completa austeridad, donando gran parte de su sueldo a los necesitados.
Murió San Juan
Cancio en Cracovia durante la
Navidad del año 1473, pero la Iglesia trasladó su
conmemoración al 23 de diciembre. Enterrado en la capilla de la universidad,
pronto fue objeto de peregrinaje. Se le representa con birrete de profesor,
dando limosna a los pobres.
El paso de los
siglos no ha hecho olvidar la memoria de este santo, sino que sigue siendo muy
popular en Polonia y entre las comunidades polacas de todo el mundo. Y en
Chicago, Illinois, Estados Unidos, donde viven muchos polacos emigrados, le han
dedicado una estupenda iglesia parroquial que, con ocasión de las últimas
navidades, ha recibido la visita del cardenal Francis Eugene George, arzobispo
emérito de Chicago, el cual dijo una misa solemne en latín, al final de la cual
se fotografió con los monaguillos que dan servicio a aquella iglesia o cantan
en el coro de niños.
Esta iglesia es
atendida por sacerdotes de una orden religiosa llamada precisamente de San Juan
Cancio, fundada en Chicago en 1998 por el padre Frank Phillips. Esta orden
tiene entre sus objetivos restaurar el sentido de lo sagrado en el contexto del
ministerio parroquial, y cuentan con la costumbre de celebrar la sagrada
liturgia según la tradición de la
Iglesia , siguiendo los libros establecidos por el Concilio de
Trento. Y cuidan con especial interés el enseñar esta tradición a los niños,
preparándolos para que puedan actuar como monaguillos con una adecuada
comprensión de lo que deben hacer, con creciente reverencia y espíritu de
oración, preparándolos para llevar la vida propia de los buenos cristianos.
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